miércoles, 1 de julio de 2026

"Alrededores por dentro" / 2: Maqueta del antiguo Hospital General

Los primeros planos del Hospital están fechados en 1918. Coinciden con la mal llamada "gripe española". La relación entre ambos hechos es evidente. Pese a su oportunidad, este primer intento no tuvo éxito. Se compraron los terrenos, se echaron los cimientos y el presupuesto, obtenido por suscripción popular, se agotó. Las obras quedaron paradas.

A mediados de los años veinte vino al rescate el indiano procedente de Cuba y originario de Medio Cudeyo Ramón Pelayo de la Torriente. Gracias a su patrocinio, el Hospital se inauguró en 1929. Era un Hospital de avanzada, pero no precisamente desde un punto de vista arquitectónico. Si bien en los años diez, cuando empezaron las obras, el modelo de moda era el pabellonario o europeo, en los años veinte, cuando se retomaron, el modelo que primaba era otro: el vertical o norteamericano. Este es el que, sabemos, le hubiera gustado implantar al marqués en Santander, pero lo poco que se había hecho en la década anterior condicionó el desarrollo futuro del Hospital. No se pudo hacer nada al respecto, salvo resignarse.

En los años 70 se derribaron los pabellones originales situados a norte. La maqueta expuesta pertenece a esta segunda época que se abrió entonces. Su aparente ingenuidad no le resta ni un ápice de importancia. Esta maqueta proyecta un futuro que se probó brillante. Le sigue la tercera época, iniciada un aciago día de finales de 1999, cuando el viento conocido en Santander como gallego, muy temido por su virulencia, tiró parte del Edificio de Traumatología, provocando la muerte de cuatro personas. Esta catástrofe hizo ver la necesidad de rediseñar el Hospital. Se construyó el actual Edificio 2 de Noviembre y le siguieron tres torres aupadas a un zócalo (síntesis del modelo europeo u horizontal y el modelo norteamericano o vertical) cuya construcción supuso el derribo del antiguo Hospital General, cuya maqueta se expone.

Del antiguo Hospital General solo queda, además de la maqueta, los planos y las fotos (todo conservado en el Archivo Histórico Provincial de Cantabria). También los recuerdos que habitan en la memoria de la sociedad cántabra. Y el persistente viento.